petalos caidos

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Abrió lentamente los ojos y se dio cuenta q estaba en la misma habitación de siempre y que nada había cambiado. La luz de afuera era trasmitida por la vieja cortina que ya no tapaba nada, las partículas de polvo volaban por toda la pieza como queriendo burlarse de ella. Con un claro cansancio y sin ganas de nada se levanto, se dirigió al baño para asearse y estando ahí frente al espejo, se miro a los ojos y no encontró nada, era la misma rutina desde ya hace mucho tiempo, se miraba y se preguntaba como es que había llegado al tal decadencia, en sus pensamientos nunca encontró la respuesta pero esa era una de sus características el no aceptar que estaba por tocar fondo, aunque se daba cuenta pero no lo admitía, es que en realidad en ese estado uno no piensa en como esta así sino el porque esta así. Su dulce voz sonaba en su cabeza en ese pensamiento poético solo que pudo haber tenido ella, se miraba en el espejo pero su mente reflejaba todas las veces que había estado allí, esas veces en que todavía tenia alma, esas veces en donde miraba su reflejo y se encontraba ahí, un ruido de afuera la despertó de su letargo, se mojo sus blancas manos con las que se lavó su pequeña y hermosa cara que aunque estuviera triste y no mostrara vida alguna seguía igualmente siendo bella, esa belleza tierna y pura q ni con el mas grande de los males se perdería, porque es esa belleza incorruptible.
Camino al liceo ya no miraba nada, solo pensaba, pensaba en su vida en lo que le esperaba ese día ya repetido anteriormente, porque estaba viviendo una vida que se representaba en una secuencia de unos y ceros que se repiten infinitamente para q ella viera como sucedía lo mismo una y otra vez, cruzaba las mismas calles, veía a la misma gente, las mismas casas, el mismo camino, la misma rutina... levantarse en las mañanas, caminar al liceo, estar en las mismas clases del liceo, volver a su casa, dormir. Lo único bueno de esa rutina era el dormir, porque ahí todo era distinto, cada sueño era distinto al otro, pero solo era eso al final del día, primero tenia que vivir el resto del día para poder ir a dormir nuevamente.
Mientras caminaba hacia el liceo, saco de su bolsillo unos remedios que se había comprado semanas atrás, eran para el insomnio, pero ella no lo sufría solo le gustaba sentir esa sensación de cansancio y sueño que le dejaban sus preciadas pastillas, era como estar durmiendo, solo q con los ojos abiertos. Solo con ellas había podido superar su mísera rutina todos esos días, cuando estaba apunto de echársela a la boca para tragársela sucedió lo inesperado, apareció ella, una señorita de unos 18 años, de piel blanca y de pelo negro brillante. Ella no era lesbiana ni nada de eso pero aquella niña tenia algo especial, nunca había sentido algo así por una mujer solo por hombres pero en una intensidad mucho menor.
Camino hacia ella mirándola fijamente para ver si miraba, descubriendo cada vez un nuevo rasgo que la hacia mas preciosa, esos hermosos ojos cafés que quiso que la miraran. A su mente le vino la letra de una canción que le gustaba mucho, no sabia porque solo sonaba y sonaba en su mente. "La misa de carne y deseo que quisiera que se terminara y que el altar solo fuera mío, que nadie mas la pudiera mirar con los ojos que la deseo yo, que nadie la deseara como la miro yo, que solo recibiera mis pensamientos como nunca fue posible, caminado suavemente sobre el agua en donde cada paso es reflejado por el anterior y su silueta no es reflejada por que el agua porque tiene su propio reflejo que sostiene los caminos..."
Paso a su lado y la miro suavemente, ella la miro directo a sus ojos y se vio reflejada en ella como no se había visto hace tanto tiempo, con esa simple mirada, su alma había vuelto a donde pertenecía, a aquel lugar en su cuerpo que estaba vació pero ya no mas, ese segundo paso muy lento y lo disfruto en su máxima expresión, pero el tiempo volvió a correr como antes y ella ya se había alejado, y solo quedo el rastro de su aroma, eso q son inolvidables porque a uno lo hacen perderse en el olvido... miro hacia atrás y no estaba, seguramente había doblado en aquella esquina del almacén, se dijo ella.
Durante el día no pudo pensar en otra cosa que no fuera aquel pequeño momento, ella se pregunto si realmente era lesbiana, pero en el liceo se dio cuenta que aun le seguían gustando los hombres, entonces eso la hacia bisexual se preguntaba incesantemente, pero al mirar a las niñas del liceo no sentía nada, ni bueno ni malo, les eran indiferentes, solo aquella señorita de la mañana la había confundido, ahora solo deseba que se acabara el día pero no para volver a dormir a su hogar sino para verla de nuevo.
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Sonaba la quinta sinfonía de Ludwig Van Beethoven en la mitad del tercer movimiento, el sonido colapsaba ese reducido espacio haciendo que la piel de la muchacha se le pusiera como gallina, eran las 4 de la mañana y no podía conciliar el sueño así que decidió escuchar música pero no para que le diera sueño sino por el contrario para aprovechar ese momento ya que a ella le encantaba la música de Beethoven y se refería a el como "el maestro". Con la música sonando su mente se llenaba de pensamientos, llegaba casi a un estado de éxtasis, sus pensamientos siempre fueron extraños, se imaginaba cosas y cuando la música adquiría más pasión sus pensamientos se distorsionaban cada vez más.
Sus ojos la ven así misma flotando en un mar en calma, el cielo es oscuro y con infinitas estrellas pero sin luna, el agua le baña su pálido cuerpo desnudo que produce suaves vibraciones por los latidos de su corazón haciendo un leve oleaje a su alrededor , los sonidos empiezan a ser mas fuertes y empieza a llover, su cuerpo es manchado con la lluvia carmesí que tiñe todo el mar con cada gota, el agua no cae de las nubes porque el cielo sigue ahí tan despejado como en un principio, las gotas caen de las estrellas en lo lejos. El cuerpo de ella siente las caricias de la lluvia roja, la emocionan, la estimulan, su cuerpo sube de temperatura para evaporar el mar en el que flota pero no para evaporar la lluvia de sangre porque esta la refresca y la inunda en su aroma y consistencia. Las gotas no cesan de caer y cada vez es más fuerte la lluvia y la sensación que esta le produce, llega casi a un delirio mental, cuando de la nada sin previo aviso su cuerpo estalla desparramando todas sus vísceras...
Ahí ella abre los ojos y su cuerpo sigue con esa sensación tan gratificante que se va disminuyendo poco a poco, la muchacha ve la hora y se da cuenta que ya es tarde y tiene que levantarse para ir a clases, toma desayuno y sale en su camino al saber, le gusta asistir a clases porque le gusta aprender cosas, le gusta saber más cada día, es de esas personas que solo existen 1 de cada 1000. Iba en eso cuado se percata de que una niña que iba en sentido contrario la mira pero la mira de una forma extraña, se cruzan sus miradas por un instante, pero casi por instinto le saca la mirada, no le da mayor importancia y desaparece en su trayecto.
***
Llego a su casa esperando que al día siguiente pudiera ver a la señorita, era de noche y no tenia sueño pero lo único que quería era dormir y sin darse cuenta se desvaneció en un sueño profundo.
-DESPIERTA- le decía la mamá cuando se iba hacia su trabajo.
-despierta Julia- le repitió la madre, la joven acostada en su cama abrió los ojos con el segundo aviso, miro el reloj y ya era tarde, se había quedado dormida, rápidamente se vistió y no alcazaba a tomar desayuno así q se marcho rápido al liceo, en todo el camino no se acordó de que quería ver a la señorita del día anterior, llego al liceo justo cuando sonaba el timbre para entrar a clases y cuando estaba entrando sus pensamientos se dirigieron al día anterior acordándose de que quería verla, pero con resignación sin nada que poder hacer se dirigió hacia su sala.
Pasaron los segundos, los minutos, los días, las semanas una a la vez, borrando sutilmente y en su totalidad el recuerdo de aquella mañana en donde su vida cambio por un instante, en donde pudo salir de su depresión por unos segundos y volver a la normalidad de la alegría y las sonrisas, pero no duro mas que eso, tan solo unos míseros segundos.
Todos los días volvieron a ser iguales, con la misma rutina de principio a fin, ella ya no se acordaba ni de lo que había pasado hace unos minutos, olvidaba todo, su madre no se daba cuenta porque no estaba nunca en la casa por el trabajo, solo se veían en la noche o en las mañanas, mas encima vivían ellas dos solas, su padre se fue con otra mujer, cuando ella era muy chica como para acordarse y ahora no lo ve porque vive en otra ciudad, así q pasaba en su casa sola y vacía, con la compañía de la música, en un principio ese estilo de vida para ella era normal y soportable pero las rutinarias jornadas la terminaron colapsando, su juvenil mente no dio mas y sucumbió en medio de una tenue luz del atardecer que atravesaba las cortinas de su pieza.
-Despierta- se escuchaba en su cabeza esa voz que repetía esa palabra incesantemente, la escuchaba muy lejos, su cuerpo le pesaba mucho y no podía abrir los ojos, sentía como si estuviera cayendo en un lugar muy profundo y oscuro, en lo alto se escuchaba que la llamaban, en eso abrió los ojos y vio una cara de un hombre extraño, su cuerpo estaba sin energía como para poder asustarse, en una acto de reflejo dijo:
-¿Dónde estoy?- con una voz muy suave,
-en el hospital- le respondió el hombre con ternura,
-¿Qué me paso?- dijo Julia, tratando de enderezarse para ver a su alrededor.
-eso es lo que queremos que nos cuentes- dijo el hombre que por como andaba vestido seguramente era un medico que la estaba atendiendo.
Cuando Julia se enderezo para tratar de ver, al apoyar sus manos sobre el colchón le dolieron las muñecas sobre todo la izquierda, se ve para ver porque el dolor, dándose cuenta que ambas estaban vendadas, se sorprendió porque no se acordaba lo que había pasado pero la sensacion de alivio era algo inevitable.








4 comentarios:
Tocayito de mi corazon jejeje esta historia ya la conociaaa te acuerdas q me la mostrate hace unos meses atras??De verdad esta super buena me encanto sigue escribiendo nu mas.
Bueno me despido cuidese un monton,ay lov yu ,besos chauchau.
amm...
nose
pero un poco de aqui se vio reflajada en mi en algun momento de mi vida...
cuidate
espero que esti bien
=D
no seguimos leyendo
porque aun no te veo... o si?
besoss =**
Hola primo escritor!!!
está buena la historia y buena la idea de haber puesto a Beethoven, ya q en su música se nota cuando estaba tranquilo, cuando estaba feliz, cuando estaba triste o estaba desesperado e infeliz con su vida y quería terminar con ella.
eso...
un abrazo!!
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